Niveles elevados de glucosa en sangre aceleran el envejecimiento cerebral y aumentan el riesgo de enfermedades neurológicas como la demencia y el Alzheimer[1][3].
Una investigación publicada en *Molecular Psychiatry* concluyó que los niveles altos de glucosa plasmática se asocian directamente con un envejecimiento cerebral acelerado, evidenciado en neuroimágenes donde los cerebros presentaban más signos de deterioro[1]. Este fenómeno se vincula clínicamente con siete trastornos principales: demencia por todas las causas, enfermedad de Alzheimer, demencia vascular, enfermedad de Parkinson, accidente cerebrovascular, depresión y ansiedad[1].
El estudio, realizado con más de 4.000 voluntarios, identificó que la glucosa plasmática es el metabolito con mayor efecto sobre la diferencia entre la edad cerebral y la edad cronológica[3]. En la práctica, niveles más altos de glucosa se han asociado a cerebros que, en las pruebas de imagen, aparentan más edad que la correspondiente y muestran menor volumen regional en 80 áreas corticales[3].
La diabetes tipo 2 incrementa el riesgo de envejecimiento cerebral acelerado en un 26% en comparación con personas sin esta patología[5]. Los mecanismos perjudiciales incluyen resistencia a la insulina, daño oxidativo y alteraciones en la respuesta inmune, que afectan el funcionamiento cerebral[4].
Para prevenir o retrasar estas complicaciones, es fundamental mantener los niveles de glucosa en sangre, la presión arterial y el colesterol cerca de los valores normales[2]. También se recomienda seguir una dieta saludable, realizar actividad física regular y evitar el consumo excesivo de azúcar libre[13].
La modulación de la glucosa representa una vía modificable para intervenir antes de que aparezcan pérdida de memoria o deterioro cognitivo[3]. Mantener niveles óptimos de glucosa no solo previene enfermedades crónicas, sino que también ralentiza el proceso de envejecimiento[9].
#SaludCerebral #Diabetes #EnvejecimientoCerebral #Alzheimer #Neurociencia #DiaMan
Fuente: https://bit.ly/3SPlSlR